Bolivia enfrenta el cambio climático como causante y a la vez vulnerable, con alta deforestación y emisiones que afectan su capacidad de adaptación.
Para responder, se necesitan acciones integrales que combinen mitigación y adaptación, promoviendo prácticas productivas sostenibles y resilientes. La planificación, a través de instrumentos como las NDC, es clave para orientar estas acciones y avanzar hacia un desarrollo más sostenible e inclusivo.




